Acabo de volver del maratón de cuentos del colegio San José de Calasanz, que se celebra todos los años con motivo del día de la narración oral.
Como mi manera natural de expresarme es con los monigotes, lo que he hecho con la chavalaría es inventarnos dos superhéroes: «Tazawoman» (cuyo poder es andar con una taza llena de colacao en la mano sin tirarlo) y «Bocinaman» (cuyo poder es tener una bocina en vez de cabeza). ¡Ojo a la espectacular aventura que hemos acabado haciendo con estos dos personajes!
Los de Netflix, si queréis llamarme para hacer una serie con estas mierdas, ya sabéis dónde estoy.
¡Viva la chavalería! ¡Vivan los tebeos!
